Cuando se habla de las características de calidad de un producto, es importante direccionar la publicidad y sus mensajes, hacia los usuarios que serán los consumidores de dicho producto o servicio.
Cuando pensamos en la calidad, para los servicios de la educación básica y media, debemos entender que el concepto o es complejo, y por tanto es necesario ser específicos, para definir qué elementos de esa generalidad llamada educación, son los que tienen o deberán cumplir las características de calidad.
Para el estado, la concepción de la calidad respecto de su cliente, la comunidad, el aspecto de la infraestructura y los recursos que se entregan para la gestión y administración del sistema educativo, éste es un componente importante de la calidad. Para el universitario, la pertinencia, la idoneidad y la consistencia conceptual de los procesos pedagógicos utilizados por sus docentes, son características importantes de la calidad. Para los Padres de familia en educación básica y media, la formación, la capacitación, las metodologías usadas por los docentes y su adecuación para garantizar el proceso formativo de sus hijos, es un componente importante de la calidad. Para el alumno, la satisfacción de la experiencia de aprendizaje, el ambiente en el cual encuentra cadenas sucesivas de experiencias gratificantes de conocimiento, son características importantes de la calidad.
Estos son ejemplos que describen características de calidad, centradas en el cliente final. Es indispensable hacer dos grandes diferencias. La primera concepción está ajustada a las empresas certificadoras de calidad, ellas, centran su interés en: la estructuración y la gestión de organizaciones que prestan servicios de enseñanza. Esta tendencia ha tomado gran auge y se utiliza para ello la norma ISO 9000. La segunda concepción, tiene que ver la tecnología de la información para el aprendizaje, la educación y la capacitación, la cual ha sido producida por el comité técnico ISO/IEC JTC1. Generando la norma ISO/IEC 19796-1.
Ubicando nuestra reflexión en el contexto actual, hay que entender que las
nuevas generaciones no quieren que les “enseñen”, ellos quieren “aprender”. En la sociedad del conocimiento las nuevas generaciones han desarrollado procesos autónomos de aprendizaje, los cuales no han sido conceptualizados bajo enfoques pedagógicos. Son ejemplos de estas nuevas condiciones: los aprendizajes de quienes aprenden sin leer los manuales y lo hacen de manera intuitiva. Son los llamados a resolver las nuevas condiciones tecnológicas. Los adultos actuales se problematizan. Con los celulares, los Ipod, los Computadores, los DVDs etc. Por tanto, en mi opinión el enfoque problematizado hay que abordarlo al rededor de tres líneas de trabajo así:
- El rol docente necesita cambios estructurales, para dejar de enseñar y hacer una migración metodológica, para acompañar y facilitar creando nuevos escenarios de aprendizaje, con criterios de control y verificación.
- Las nuevas generaciones deben ser apoyadas en el desarrollo de su proceso autónomo de aprendizaje. Para ello, las tecnologías de la información y la comunicación juegan un papel primordial.
- Si el proceso de aprendizaje es individual, y diferente, no se puede continuar con el énfasis de enseñarle lo mismo a todos, en el mismo espacio y al mismo tiempo.
Estamos adportas de cambios estructurales en el sistema educativo. Por tanto, hay que estar abiertos a nuevos escenarios de cambio. El trabajo docente y la concepción de la educación moderna, tienen muchos frentes por trabajar. Se debe incorporar la infraestructura computacional para que se armonicen y se hagan viables nuevas concepciones curriculares, pensando en las nuevas generaciones, como seres con mayor nivel de desarrollo en lo cognitivo. En un entorno tecnológico que amplía sus relaciones interpersonales y de comunicación a nivel global, es necesario enfatizar el polilingüismo, de manera que puedan superarse las barreras de comunicación idiomática.
Existe la necesidad imperativa de ampliar la concepción del aula, a dimensiones de apertura y de inclusión, nunca previstos, por cuanto la tecnología Web, permite hacerlo. El aula del Siglo XXI, debe ser un escenario de aprendizaje en todos los niveles.
La familia moderna, debe abandonar la concepción delegataria, de entregarle sus hijos al sistema educativo, porque éste ya no puede arrogarse el monopolio de la educación y el aprendizaje. Existen muchos sistemas educadores en el entorno, incluso aquellos que persiguen finalidades distintas a las propuestas por las institucionales educadoras y en parte, persiguen objetivos diferentes. La familia no puede soslayar nuevas estrategias de control. Tiene que asumir un acompañamiento responsable a sus hijos ante las instituciones educativas, ante los medios masivos de información y la comunicación. Varios de los sistemas educadores difunden los intereses de una “mercadocracia”, donde los fines económicos, está por encima del “bien ser” y de una formación en principios y valores.
Las instituciones educativas deberán cualificarse en nuevas tecnologías “blandas” y “duras”. Esto significa, estrategias de mejoramiento incorporando nuevos perfiles profesionales en lo tecnológico, en el desempeño de sus equipos de trabajo, en los recursos de comunicación. Facilitando la conectividad y el vínculo interactivo del currículo, en el espacio de la familia y en el espacio de la institución, de manera transversal por todos las áreas de formación y conocimiento. Este devenir, involucra de manera activa y responsable a las asociaciones de Padres de Familia, para disponer recursos, de manera que sea viable el aprendizaje permanente en la vida de la familia y en la vida de la institución educativa. Ha sido un sueño que hemos perseguido los educadores durante toda una vida; crear las condiciones para que docentes y Padres trabajemos por nuestro cliente común, nuestros hijos y nuestros alumnos, bajo un enfoque de calidad. Ellos están viviendo una época de grandes cambios y la institución educativa y la institución familiar, están abocados a cambios estructurales, los cuales no podemos hacer cada una de las instituciones por aparte. Es menester establecer en blanco y negro cuales son los criterios de calidad para el aprendizaje. Esta será unas de las características que diferencia a las instituciones dedicadas a la enseñanza y las instituciones provocadoras de aprendizajes.




